lunes, 2 de febrero de 2015

Nuevos proyectos... hay vida después de la tesis.

Ay, tengo tantas cosas que contar sobre las últimas semanas... entre ellas mi viaje a Tailandia, Camboya y Malasia con Merche. Pero para eso tengo que digerir un poco las fantásticas experiencias que he vivido y poder expresarlas con serenidad y madurez, sin olvidarme de los detalles ni de las sensaciones meditadas en la distancia. 
De vuelta de tan estupendo viaje he vivido unos días complejos, en los que me he cuestionado principalmente cómo quiero vivir mi vida a partir de ahora y, sobretodo, qué puedo hacer con ella para que me regale un pedacito de felicidad cada día. Y una de las cosas que tengo pendientes desde hace años es la docencia. Mientras estudiaba la carrera estuve dando clases particulares a niños y adolescentes, y durante la tesis tuve la oportunidad de dar algunas prácticas de laboratorio y seminarios a alumnos de 2º y 3º de Biología y de Ambientales. Siempre lo he tenido claro, enseñar es una de las cosas que más me gustan y no voy a renunciar a ello, al menos quiero intentarlo. Siendo Aberdeen una ciudad de habla inglesa, se me ha ocurrido que podría empezar dando clases de español, que nada tiene que ver con mis algas comedoras de CO2, pero creo que se me puede dar bien y me puede hacer disfrutar.
El primer paso ha sido publicar en Facebook mis intenciones para que la información llegue a todos mis contactos allí. Supongo que el boca a boca puede ayudarme a que me conozca más gente. Quiero hacer también una página de Facebook donde ir mostrando mi actividad y, por otro lado, tengo algunos proyectos más con Merche y Adrián relacionados con la enseñanza del idioma.
No sé como me irá, pero de momento ganas por comenzar con algo distinto no me faltan. Espero que no se quede en una simple ilusión y que poco a poco vea la luz.

lunes, 12 de enero de 2015

Un mes después

Es increíble que ya haya pasado un mes. El 12 de diciembre llegó el gran día, la defensa de la tesis. Los últimos meses de 2014 fueron frenéticos y en algunos momentos angustiosos. Parecía que no iba a acabar nunca, que no iba a ser capaz de aprenderme la presentación, que me quedaría en blanco ante las preguntas del tribunal... qué sé yo... Y, como todo el mundo vaticinaba, aunque yo era un poco más escéptica al respecto, todo salió bien. Mi recuerdo de ese día es de un momento importante y feliz en mi vida... quién me lo iba a decir... Me sentí bastante cómoda debatiendo sobre lo que ha sido mi trabajo y casi mi único pensamiento durante mucho tiempo. Fueron varias horas de preguntas y respuestas en las que me dí cuenta de que mi estudio, al fin y al cabo, no estaba tan mal, y de que, como me explicó mi amiga Candela, el síndrome del impostor estaba instaurado en mi cerebro y se había construido un adosado de dos plantas. El día de la defensa también recibí el cariño de mucha gente, muchos mensajes por distintas vías, muchos abrazos y besos de gente querida, e incluso felicitaciones sorprendentes e inesperadas. Nunca hubiera imaginado que lo que quedaría en mí sería el recuerdo de un día feliz... 
Este último mes lo he dedicado a la vida contemplativa y a recuperar mi vida social. He bailado más que nunca con mi pequeño Mario, mis queridos Salsa PRO y el nuevo y adorable bachatero Adrián. También he estado organizando mi viaje a Tailandia, desde donde escribo hoy, y sobre lo que tengo muchas cosas que contar, pero eso lo dejo para más adelante. 
En resumen, durante el último tramo de escritura me costaba imaginar cómo sería mi vida cuando no tuviera nada que hacer. Ahora sólo puedo estar agradecida a todos los que me animaron a no tirar la toalla, porque este periodo post-tesis está siendo mejor de lo que esperaba :)

miércoles, 29 de octubre de 2014

Uno de esos días raros...

Hoy ha sido un día raro, tanto como para que retome la escritura del blog, que hace meses tengo descuidada. Será porque últimamente sólo tengo tiempo para la dichosa tesis, que parece que no acabará nunca. Decía que ha sido raro, porque me desperté en cuanto sonó el despertador, y yo soy más de remolonear en la cama apagando la alarma cada cinco minutos. Me preparé el desayuno y en vez de ponerme a trabajar en el manuscrito, como debería haber hecho, estuve navegando por internet, básicamente perdiendo el tiempo. Luego hablé un ratito por Skype con mi amiga Celia, mi pequeña, y estuvimos compartiendo alegrías, penas y ansiedades propias de los tiempos de escritura en los que nos encontramos inmersas (ella también está terminando su tesis). Al terminar la conversación me di cuenta del vacío que siento por no tenerla cerca. Aún no había cerrado Skype cuando vi conectado a mi amigo Marcus, y como mensaje tenía una fecha: 21 de Marzo de 2015. Esa fecha sólo podía significar una cosa, como poco después me confirmó él mismo, y es que se va a vivir a Singapur. Entonces he tenido la sensación de que todo avanza muy deprisa, pero el tiempo se ha parado en la burbuja que me rodea. Será que hoy ha estado nublado y lloviendo, o quizá el cambio de hora, pero me he sentido estancada en mi vida, atrapada en la investigación y con la necesidad de pasar página, de dar un giro importante. Supongo que ese giro pasa por mudarme definitivamente a Aberdeen.
Después de un par de horas muy improductivas en las que he meditado mucho sobre mis sensaciones, he decidido que lo único que me puede sacar de este estado es terminar la tesis cuanto antes, y que la ansiedad que me domina no va a hacer más que ralentizar el proceso. Así que me he puesto a trabajar con música de fondo y al cabo de 4 horas me he sentido aliviada y orgullosa de haber avanzado en pequeñas tareas que tenía aparcadas y no me apetecía afrontar.
Así que el balance de este día ha sido finalmente positivo. Hace poco mi amigo Christian me dijo que era una de las personas más positivas que conoce y eso me encantó. Nunca me lo había planteado, y ahora intento no defraudarle, y seguir siéndolo a pesar de la adversidad predoctoral.
En fin, me acuesto ya. Al menos este día, uno de esos que de vez en cuando tenemos, me ha servido para reflexionar y centrarme en la recta final.

Y para hacer honor a la percepción que tiene Chris sobre mí aquí dejo esta canción, todo un clásico: Don't stop me now!!!

martes, 13 de mayo de 2014

No es un adiós sino un hasta luego

Llevo varios días despidiéndome de amigos, todos ellos gente a la que quiero hasta la médula, y sin embargo aún no he derramado ni una lágrima. Esta noche, bonita y rara a la vez, le ha tocado al grupo de mis salseros, los Salsa Pro, a los que conozco desde hace años y adoro desde el primer minuto. Por primera vez, he sido consciente de que me voy, que se cierra una etapa importante en mi vida. Esta noche he sentido la alegría de estar acompañada por gente maravillosa, y la tristeza de que esto no se va a repetir tan a menudo como a mí me gustaría. He pasado la noche rodeada de gente, hablando con unos y otros, sintiéndome querida y sin embargo siendo espectadora de algo que yo no quería que sucediera... No me gusta decir adiós y menos a vosotros.
Mañana les tocará a mis Ecogirls y demás habitantes del departamento de Ecología. El último café con Mario y Juanje, mi alegría en el laboratorio hasta las tantas. El último paquete de gusanitos con ketchup con mis soles de la sala de becariAs y sus terapias y referimientos (con vía directa al infierno) correspondientes... cómo voy a poder vivir el día a día sin vosotras, que en algunos momentos habéis sido mi única razón para seguir investigando. Último todo con todos. Me quedo con ganas de más, de conocer más a fondo a la gente nueva... Carmen, Marina, Joaquín, María... que le dan vida de nuevo a los laboratorio; Christian, que tantas historias ha vivido y me gustaría escuchar. Gabi mi compi de juegos de mesa, tan tímido pero tan grande por dentro.
Mañana también pasaré las últimas horas con mi familia, esa que tanta falta me hace aunque a veces no lo parezca. No sé si me acostumbraré a vivir sin vosotros.

Sé que dentro de poco estaré de vuelta, y que en los próximos meses Ryanair me va a nombrar clienta honorífica, pero me voy a perder muchos, muchísimos momentos del día a día, que no voy a poder recuperar.

Mientras escribía todo lo anterior he conseguido por fin llorar lo que hasta ahora no había sido capaz, y me ha servido para desahogarme. Aún así, para quitarle dramatismo, y siguiendo el consejo de Christian (vaya fichaje jajaja) aquí dejo un chiste de Lepe, malo malísimo donde los haya, pero ya sabéis que yo soy público fácil para esto de los chistes malos.

 Ahí va, dedicado a mis Salseros:

¿Qué hace un lepero con un sobre de ketchup en la oreja?
Está escuchando salsa.



sábado, 10 de mayo de 2014

Look up!! y el poder de una sonrisa

Mi "deformación profesional" me ha llevado a hacer un experimento pseudoantropológico. Todo comenzó la semana pasada, cuando fui a la farmacia de mi barrio. Le pedí a la farmacéutica unas pastillas y una crema, y de yo que soy carácter risueño esperaba algo más que un "son 5,70€" por respuesta... no sé, algo.... una sonrisa. Entiendo que esa señora no está ahí para contarme un chiste, pero al menos un mínimo de simpatía. Salí de la farmacia con ese pensamiento y pocos días después vi una lámina que decía: Antes de salir de casa no olvidar: Las llaves, la cartera, el móvil y la sonrisa. Y decidí llevarlo a la práctica conmigo misma. No puedo pedirle a los demás que sean agradables conmigo si voy por la vida con cara de amargada. Por ahora los resultados han sido positivos pero escribiré sobre eso más adelante. Lo que no quiero dejar de compartir es este vídeo que acabo de ver en youtube. Se llama Look Up! y os lo recomiendo. Como consecuencia de él he decidido que me voy a la calle con unos amigos cámara de fotos en mano, a pasear por el centro de Málaga y a disfrutar de La noche en blanco. Enjoy it!!




martes, 22 de abril de 2014

Cuando el final acecha

Hace meses que no escribo en el blog, y es que estoy inmersa de lleno en la fase final de mi tesis. La buena noticia es que por fin van a publicar mi primer artículo científico y que, poco a poco, el manuscrito de la tesis está tomando forma. Pero hay tantos estímulos a mi alrededor que me roban la concentración que a veces pienso que no lograré acabar nunca. Éstos últimos días he estado nerviosa, esperando la visita de Pablo, al que no veía desde hacía un mes y medio. Ahora que está aquí quiero aprovechar el tiempo con él para pasear, tapear fuera de casa, etc. Y cuando se vaya lo echaré de menos, y estaré esperando y pensando en nuestro próximo encuentro. Para más despiste, he recuperado el contacto con mi amigo Marcus de Suecia y hemos estado planeando una quedada a mitad de camino entre Aberdeen y Ahus, que al final no va a poder ser. En fin, que día a día tengo que luchar contra el "monstruo de la desconcentración".
Por otro lado está ese sentimiento de pérdida que me envuelve el corazón y me oprime el pecho. Siento que cuando me vaya se cierra un capítulo de mi vida, sin final alternativo, sin elige tu propia aventura y sin vuelta atrás. Parece que, una vez me lleve las maletas llenas de ropa y abalorios, y desaloje mi mesa en la sala de becarios, todo el mundo borrará de su mente mi recuerdo. Es un sentimiento irracional que se repite, ya lo experimenté cuando vinimos a Málaga desde L'Hospitalet. Las personas realmente importantes de aquel entonces siguen estando ahí, pero me he perdido tantas cosas de sus vidas, tantos momentos que me hubiera gustado vivir junto a ellos... Y he ganado tantos otros, con otras personas igualmente interesantes y a las que adoro, pero de las que de nuevo me separo, y volveré a estar ausente de alegrías y penas, nacimientos y pérdidas, el día a día en general y los momentos especiales en particular. La vida me ha regalado mucha gente maravillosa a mi alrededor y yo me apego tanto a lo bueno que cada uno me aporta que, pensar en separarme de todos ellos y empezar una vida desde cero me sume en la más honda de las tristezas.
Toda esta maraña de sentimientos se resume en una sola palabra: miedo.
Y es que sin miedo no se puede vivir, como no se puede buscar la felicidad sin miedo a encontrarla.

sábado, 8 de febrero de 2014

El tiempo es arena en tus manos (24 de Enero de 2014)

Hace justo 3 meses que la distancia nos separa… 3 meses!!! Ese mismo tiempo estuve de estancia en Estocolmo, en 2011 y se me hicieron eternos. Sin embargo, ahora los días se me escapan entre los dedos.
A finales de octubre dejamos nuestro piso de alquiler, el que ya era nuestro hogar, nuestro primer hogar… y en el que fuimos tan felices. Todas nuestras cosas quedaron repartidas entre Algeciras, Jaén y Málaga, donde viven mis padres, y yo volví a convivir con mamá, papá y mi hermano Rubén (que ya no es tan pequeño, pero que para mí nunca terminará de crecer). A estos hay que sumarles la presencia esporádica de mi abuelo y la visita cuasi diaria de la novia de mi hermano, Paula alias “la inquilina”. Y pasé de vivir prácticamente sola (o con Pablo cuando no tenía campañas y/o trabajo en otra ciudad) en un piso de tres habitaciones, donde yo hacía y disponía básicamente lo que me daba la gana, a convivir con entre tres y cinco personas. Si a eso le sumamos la ausencia de Pablo y el final de mi tesis, el cóctel es mortal de necesidad.
A pesar de todo tengo que decir que este tiempo de vuelta a mis orígenes no ha ido mal, y los miles de kilómetros que me separan de Pablo encogen gracias a Skype, Whatsapp, Line y demás (mi más sincero agradecimiento a quien los inventó). Sin embargo el trabajo se ha intensificado enormemente en estos meses, tanto que no he tenido tiempo/ganas de escribir en el blog hasta hoy, que voy en el avión de camino a Aberdeen a visitar a Pablo. Supongo que era cuestión de tiempo llegar a este punto en el que no tengo un minuto ni para mirarme al espejo, en el que las ojeras son mis compañeras día tras día y encontrar un hueco para un café es misión imposible (Ana y Toti, tengo muchas ganas de ver a vuestros bebés, espero que me perdonéis por esta ausencia y mi falta de ejercicio como tita postiza). A pesar de todo, reconozco que mi vida sería un completo desastre si mi madre, que es un sol y se desvive por hacerme la vida más fácil, no estuviera ayudándome en todo lo que puede. Esos “taper” maravillosos le alegran la vida a cualquiera y no tener que ocuparme más que de trabajar me libera de mucho estrés. No sé qué haría sin ella.
Supongo que cuando se está tan cansado de trabajar, pensar, calcular, leer y escribir, hay tres opciones posibles para no mandar la tesis y los “papers” a freír espárragos: a) duermes tanto como puedas para estar fresco al día siguiente y poder rendir al máximo; b) te emborrachas para olvidar lo desgraciada que es tu vida, y que estás desperdiciando tu juventud por algo que probablemente no te sirva de mucho en el futuro a menos que quieras seguir en la carrera investigadora; c) buscas huecos (es decir, te quitas de dormir) para hacer algo que te guste mucho mucho y que te ayude a superar los momentos de desesperación. Quizá la opción más acertada y que denotaría un nivel de responsabilidad mayor sería la a), sin embargo yo he optado por la c) y busco cualquier momento para hacer algo que me devuelve las ganas de seguir adelante a pesar de las dificultades: bailar!! Hacía años que había dejado las clases de baile pero hace un par de meses las retomé y me ha hecho recordar lo que es sentirse completamente feliz durante el par de minutos que dura una canción.
En resumen, mi vida en los últimos tiempos se resumen en cuatro palabras: tesis, Skype, bailar, dormir. Tanta actividad no me deja tiempo para nada… y a veces siento que se me escapa la vida sin la menor posibilidad de retenerla, vivirla y disfrutarla a fuego lento y que soy una mera espectadora de los acontecimientos que se suceden en ella, sin opciones para reflexionar sobre si es esto lo que realmente quiero y me hace feliz… Pero supongo que el día en que firmé mi contrato pre-doctoral por cuatro años, también me estaba comprometiendo con una vida llena de incertidumbres, altibajos y mucho esfuerzo… Y la eterna pregunta… ¿cuándo lees?... y la eterna respuesta… no lo sé.